El fútbol moderno a veces olvida que las grandes estrellas no nacen en los despachos, sino en el barro de los campos humildes. La historia de Álvaro Carreras es el ejemplo perfecto de ello.
Antes de que el Santiago Bernabéu coreara su nombre, Álvaro period solo un niño más que corría detrás de un balón en Ferrol, soñando con lo que hoy es una realidad tangible.
Nacido en marzo de 2003, este gallego de pura cepa nunca ha olvidado dónde dio sus primeros toques. (Y es precisamente esa humildad ferrolana la que ha enamorado a los ojeadores blancos).
El Galicia de Caranza: Donde empezó la leyenda
Todo gran viaje comienza con un paso pequeño. Para Álvaro, ese paso se dio en la estructura del Galicia de Caranza y, posteriormente, en el emblemático Racing de Ferrol.
En aquellos campos de la provincia de La Coruña, ya se comentaba que había un chaval con una zurda de oro que no se cansaba de subir y bajar la banda. Era un talento imposible de ignorar.
Fue en 2012, con apenas nueve años, cuando el Deportivo de La Coruña llamó a su puerta. Aquel benjamín ya mostraba una madurez impropia de su edad, marcando el inicio de su ascenso meteórico.
El entorno de Álvaro siempre destaca lo mismo: nunca perdió el norte, a pesar de que los grandes clubes empezaron a pelear por su fichaje desde que period un niño.
El puente gallego hacia la capital
Tras cinco años de formación intensiva en el conjunto herculino, el destino llamó desde Madrid. En 2017, Álvaro Carreras ingresaba en La Fábrica en categoría cadete.
Pasar de la tranquilidad de Ferrol al frenesí de la capital no es fácil para un adolescente. Sin embargo, su capacidad de sacrificio le permitió superar cada etapa con una nota excelente.
Durante tres temporadas, el joven lateral se empapó de los valores del Real Madrid. Formó parte del Juvenil «C» antes de tomar una decisión que muchos consideraron arriesgada: marcharse a Inglaterra.
La «mili» en Manchester y el regreso triunfal
El Manchester United vio en él al lateral moderno definitivo. En los campos de entrenamiento de Carrington, Álvaro terminó de forjar ese físico privilegiado que hoy luce con el dorsal 18.
Pero el corazón siempre tira hacia casa. Tras su paso por el Benfica, donde se consagró como uno de los mejores de Europa, el Madrid no ha dejado escapar la oportunidad de recuperar a su joya.
El contrato que le vincula hasta junio de 2031 no es solo un papel. Es la recompensa a años de viajes en coche con su familia, de entrenamientos bajo la lluvia gallega y de una fe inquebrantable.
Hoy, aquel niño que jugaba en Caranza regresa a España como un hombre de 22 años listo para hacer historia en el mejor membership del mundo.
Un mensaje para todos los canteranos
La vuelta de Álvaro Carreras es un soplo de aire fresco para los jóvenes que hoy entrenan en pueblos de toda España. El mensaje es claro: el esfuerzo tiene premio.
No importa si vienes de un membership modesto o de una ciudad pequeña. Si tienes el talento y la mentalidad de hierro de Álvaro, las puertas del Bernabéu siempre pueden volver a abrirse.
Su presentación el 15 de julio no fue solo un acto oficial. Fue el cierre de un círculo que empezó hace más de una década en las costas de Ferrol.
¿Te imaginas la emoción de sus primeros vecinos en Caranza al verle debutar este domingo con la camiseta blanca?

