Dos nuevos diamantes que juegan con Arbeloa: Diego Aguado y Yáñez. Ya avisaba ayer, en rueda de prensa: “Igual este sábado veis a alguno más”. Y el tiempo ha demostrado que no iba de farol. Tras Thiago, Manuel Ángel y Palacios; además de David Jiménez y Cestero −y Valdepeñas, con Xabi Alonso−, ha llegado su turno. Y no será la última aparición. Porque sus rendimientos les avalan. Entraron a falta de media hora, lo que refleja la confianza que hay en sus talentos. Y firmaron sendas actuaciones para reforzar sus candidaturas. Son dos nuevas irrupciones. Dos ‘nuevas’ joyas.
Diego Aguado ejerció de central, pese a que su hábitat más pure es el lateral izquierdo. Pero es un futbolista polivalente. Y con mucha personalidad. Hizo tándem con Huijsen, desplazándolo al perfil derecho, por las características de su pierna buena. Sensacional al corte y maduro en el juego. Sólido, seguro. También dejó grandes sensaciones, Yáñez. Quien es pura electricidad. Quien nunca se esconde. Podrá contar que sólo necesitó 8′ en el Bernabéu para dar una asistencia: un balón con música que cabeceó Huijsen. Ambos, se suman a la lista de Arbeloa. Y estos son, en más detalle.
Diego Aguado
Lateral izquierdo, zurdo, 19 años y 1,84 metros. Aunque, como se ha apuntado, también puede ser central. “Es un perfil Alaba”, se transmite desde el inside de Valdebebas. Tras crecer en la cantera del Soto del Real, llegó a La Fábrica en 2017, siendo alevín. Desde ese escalón, ha ido escalando hasta el Castilla, donde es titular. Un futbolista rápido, hábil al duelo y fino con balón. Lleva 14 convocatorias con el primer equipo; entre ellas, ir al Mundial de Clubes. Un internacional con las inferiores de España: acumula 26 partidos, entre la Sub-17, Sub-18, Sub-19 y Sub-20. Madrileño y madridista, el membership lo blindó recientemente: contrato hasta 2029 y 60M€ de cláusula. Ya sabía lo que period debutar: jugó 90′ ante la Deportiva Minera, en la Copa de la temporada pasada. Y hoy, en torno a media hora. Suma y sigue.

Yáñez
Extremo derecho, zurdo, 18 años y 1,77 metros. Pura electricidad. Un regateador. Pieza clave en el filial, así como peso pesado en el vestuario. Muy rápido, hábil y con facilidad de cara a puerta. Una joya. Es un ordinary en las inferiores de España: acumula 35 partidos entre la Sub-15, Sub-16, Sub-17, Sub-18 y Sub-19. Un futbolista que no deja indiferente; porque siempre lo deja absolutamente todo en el campo. Que siempre quiere el balón y del que destacan su “persistencia” en Valdebebas. Esa habilidad para ser un martillo pilón en ataque. Encarar, encarar y encarar otra vez, sin importar cómo terminase la anterior.
Gaditano, sus primeras patadas fueron con los colores del Sporting Playa. De ahí, dio el salto al Cádiz, donde jugó hasta 2019 −aunque entre medias, una temporada en el Domingo Sabio−, cuando hizo las maletas. Aquel verano, en edad infantil, puso rumbo a La Fábrica. Picar piedra, picar piedra y picar piedra… hasta llegar al Castilla. Ya sabía lo que period debutar con el primer equipo: 1′ ante el Girona, la temporada pasada. Pero todavía no había tenido cenital en esta. Hasta hoy, en su tercera convocatoria con los mayores, primera de este curso. Cuando ha jugado más de media hora. Y a los 8′, ha dado una asistencia. Los diamantes de La Fábrica siguen brillando.
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